Aquí no hay palmeras ( o sobre la práctica de yoga y meditación.) 1

 

Tanto si alguna vez te has sentado a meditar como si no, es posible que algunas de estas frases te suenen.

 

“A veces medito en casa, pero creo que estoy haciendo algo mal.”

“No puedo parar de pensar. No me relajo.”

“¿cómo sé si lo hago bien? ¿qué tengo que sentir?”

“Yo probé una vez pero me puse tan nervioso que creo que no es para mi. No lo he vuelto a intentar.”

 

Cada vez más gente se mete en clases de yoga y de meditación sin saber qué es necesariamente, en qué consiste ni porqué quiere hacerlo, pero hay una idea extensamente generalizada de que encontraremos calma mental y relajación o haremos esas posturas que tanto vemos hacer en los anuncios y fotos.

Entonces empieza la práctica.

Te sientas en silencio (como en el anuncio ese de bikinis) y tratas de concentrarte en una respiración lenta y suave pero tu respiración va mucho más rápido y el de al lado hace muchísimo ruido al respirar y se te hace eterno y ha pasado solo un minuto y llegan los saludos al sol y cada vez que tienes que hacer chaturanga te desplomas en el suelo como si no hubiera un mañana y llegan las posturas de pie y te tiembla todo y luego hay que mantener el equilibrio y no te agarras al de al lado porque no le conoces tanto todavía y entonces te das cuenta de que aquí no hay palmeras ni playas paradisíacas, que los dedos de los pies están mucho más lejos de lo que pensabas y tienes la intuición de que no te estás moviendo tan dulcemente como imaginabas y te preguntas, ¿dónde están las palmeras del anuncio?

En meditación pasa algo parecido. Nos apuntamos a meditación porque nuestro día a día es estresante, porque no podemos con la vida, porque estamos tristes, porque queremos calma y entonces: empieza la práctica.

y te sientas en aparente silencio y a veces se te guía y se te dice qué pensar, qué imaginar, qué hacer… y la música te relaja porque te transporta y parece que por fin lo tienes, que esto es lo que venías buscando y entonces la música se para y la profesora ya no dice nada, ni te guía, llega el silencio, crudo y en puñados, y la rodilla te empieza a doler y la espalda molesta muchísimo y entonces te planteas como la gente aguanta esto y “¿quién me recomendó que viniera?” y además parece que dentro de tu cabeza hay un ejército de personas cantando, bailando, corriendo de un lado a otro gritando que tienes que hacer esto y aquello y que esta postura es muy incómoda y abres medio ojo y parece que todo el mundo está tan pancho y no puedes parar de pensar que a ver si se acaba ya y te acuerdas de que el objetivo era no pensar en nada y te parece imposible y te das cuenta de todas tus quejas y entonces piensas que tienes que ser más positiva y relajarte, sí, relajarte, eso, y te acuerdas que tú donde te relajas estupendamente es en la playa y de nuevo te das cuenta: aquí, tampoco hay palmeras por ninguna parte.

Redefinamos un par de cosas:

  • El mapa no es el territorio. (Y el mapa que nos han dado es muy confuso.)
stress-meditacion-yoga-con-cris
saturación de información

Muchos abandonan cuando la idea que creían no concuerda con la realidad de su experiencia y es que nos han dado tantas instrucciones e ideas falsas que es normal que nos frustremos. Otros deciden quedarse y abrazar lo que tenga que venir.

El Mapa no es el territorio y entre lo que nos venden y la realidad hay a veces un abismo. La culpa (si es que eso existe) no es de la meditación, ni de la práctica de yoga, ni del profesor/a, ni del estilo de práctica, ni de ti, ni de nada. Lo que ocurre es que hemos malinterpretado y descontextualizado.
Vivimos en un sistema que absorbe cualquier concepto y lo convierte en producto, concretamente, el producto del bienestar. Así,  yoga y meditación se convierten en “medios para conseguir algo”. Se venden yogures y productos de depilación con modelos practicando asanas y todas las cadenas de ropa han sacado una línea de ropa de yoga.

En la sociedad de lo visual donde lo que nos inspira la imagen de la perfección es mucho más valorado que la realidad de la práctica, se nos vende de nuevo la idea de que el Yoga y la Meditación son buenos para nosotros porque hacen que nos sintamos bien. Se anuncian prácticas de meditación con imágenes de modelos que llevan flores en el pelo sentadas en una playa paradisíaca llena de palmeras.

Bueno, pues entre mi cama y mi mesa no veo el horizonte ni la puesta de sol, veo al vecino tender la ropa interior, no tengo una playa con palmeras sino un espacio bastante limitado en el que practicar según que asanas se hace a veces muy complejo pero estimula mi creatividad. Sin embargo, en este espacio, encuentro belleza cada día.

Ya os digo que la meditación y el yoga tienen en realidad mucho menos glamour y mucha más soledad.

  •  El Yoga y la Meditación se hace porque nos sienta bien. La Gran Confusión

Estas prácticas no se hacen para hacernos sentir bien y desde luego no nacieron con esa intención. No me imagino a ningún yogui hace 2.500 años diciendo: “Qué estrés, voy a meditar un poco que luego me sentiré mejor”. No, en origen yoga y meditación eran el método de estudio más sublime y científico conocido en el momento y del que aún hoy se siguen comprobando los beneficios que se derivan de estas prácticas descritos en textos muy antiguos.

La importancia del Yoga y la Meditación recae en que son intrínsecamente medio y objetivo al mismo tiempo. No es una experiencia específica normalmente relacionada con la paz mental, la ausencia de estrés y la calma. Los días en los que en la práctica de meditación la mente va como loca, el cuerpo molesta, no has podido mantener esa postura que antes te salía, siguen siendo práctica de meditación y siguen siendo práctica de yoga.

Dejemos de identificarnos con el resultado y a definir nuestro éxito basado en un ideal y entendamos que al principio, lo único que hay que hacer es practicar.

  • Al cuerpo le sienta bien moverse.

¿te has parado a pensar alguna vez en esto? el cuerpo está hecho de músculos y articulaciones lo que indica que está practica yoga con crispreparado para moverse en muchísimas direcciones y formas. Sin embargo la mayoría de la sociedad pasa una media de 14 horas al día sentados en una postura que no favorece ni la respiración, ni la digestión. Perdemos movilidad básica, las articulaciones parece que estén soldadas y la única forma de acercarnos al movimiento es para agotarnos repitiendo movimientos que a menudo no tienen mucho sentido ni nos ayudan esencialmente.

La práctica de yoga bien hecha devuelve la movilidad a cada una de las articulaciones, trabaja sobre lo profundo del cuerpo, te permite conectar de nuevo con la forma esencial de encontrar energía, la respiración, estimula los órganos internos, el sistema nervioso, digestivo, cardíaco…

Si somos lo suficientemente curiosos con nosotros mismos podemos empezar a cultivar la sensibilidad necesaria para que eso se refleje en nuestro día a día y saquemos la práctica de la esterilla, empecemos a cuestionarnos lo establecido hasta ahora en nuestra vida y entorno y antes o después, la práctica lleva a la meditación.

  • Ejercita tu mente tanto como lo harías con tu cuerpo.

La práctica física de yoga (entre otras cosas) está sentida para cuidar el cuerpo de manera que podamos sentarnos en meditación sin la distracción que puede comportar las molestias físicas. Nos es relativamente fácil trabajar sobre el cuerpo pero trabajar con la mente es algo más complejo sobre todo porque esta nos suele dominar.

pregúntate lo siguiente, ¿qué cosas te sacan de tu zona de confort, que experiencias, que formatos? probablemente, sentarte en silencio y concentrar la mente en un punto interno fijo, en un concepto o simplemente mantener el silencio y observar sea una de esas formas. No estamos acostumbrados a observarnos, a escucharnos, y cuando al consciente se le pide que pare por unos minutos, todo lo contenido en el subconsciente empieza a emerger a la superficie de manera descontrolada. Tomate unos segundo para observar todo eso. No hagas NADA. No interfieras. Ya estás tonificando el “músculo” de la consciencia.

Lo bello del estado de meditación y concentración es que aparece espontáneamente. Lo único que podemos hacer es practicar y practicar.

  •  Llega un momento en el que nos tienen que soltar la mano y hacer el camino en soledad.
soltar. yoga con cris
abrir las manos, soltar, rendirse

Aviso, va a llegar un momento en tu práctica en la que nadie te va a poder guiar. Va a llegar un momento en el que te vas a tener que soltar de la mano y empezar a recorrer por tu propio pie. Es entonces cuando la práctica se vuelve casi salvaje, no te asustes.

Creo que la práctica de yoga y meditación es una de las prácticas más solitarias e íntimas que conozco y aunque en nuestra sociedad la soledad vende muy poco, rescato el concepto. Solo tú puedes tener la experiencia de sentirte a ti mismo, solo tú puedes tener consciencia de la calidad de tu respiración y la percepción de ésta, solo tú puedes observar tu diálogo interno, solo tú puedes presenciar tu propia existencia.

Si bien a veces ayuda que nos guíen de nuevo al centro de nosotros mismos, creo que es esencial que recordemos que es trabajo propio el cultivar la sensibilidad suficiente a lo sutil.

La concentración y la escucha detallada a lo que recorre nuestra esencia solo la podemos hacer nosotros mismos.

Asume ese potencial.

No desesperes, por el momento, sigue practicando.

 

Cris!

 

 


2 thoughts on “Aquí no hay palmeras ( o sobre la práctica de yoga y meditación.) 1

  1. javier alonso

    Qué bonito Cris!! seguiremos practicando en soledad y también en tus clases!!

    1. Cris Aramburo

      Gracias! justo eso, a seguir recibiendo lo que la práctica nos traiga!

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