Hasta Pronto, Madrid. Tantas gracias.

Estas letras contienen la semilla que hará brotar nuevas flores. Tras muchos meses de reflexión y consideración ha llegado el momento de tomar nuevos pasos. Siempre hablo de la confianza en la vida, en nuestro propio sentir y en hacer realidad lo que soñamos: en crear lo que queremos que exista.

Yoga con Cris Aramburo Taller Intensivo WorkshopCreo fervientemente que estamos aquí por una razón y que es nuestra responsabilidad tomar las acciones necesarias para que nuestra máxima expresión tome forma. Pase lo que pase. Esto va de confiar en lo que palpita en lo más profundo.
Así, para mi, se acerca el momento de apostar por algo que se mantiene en mis sueños hace años y para hacerlo realidad el compromiso me pide tomarme unos meses para preparar y proyectar el nuevo enfoque en la forma de compartir con vosotros los aprendizajes y descubrimientos en la práctica de yoga.

Quiero que cada vez que nos encontremos tengamos tiempo para compartir, no solo una hora y media. Quiero crear un proyecto con continuidad que nos haga realmente profundizar en lo que es la práctica. Y para que lo que sueño lo pueda pasar al papel voy a soltar algo al aire.

He decidido poner cierre a La Sala. A mitad del mes de Junio este espacio tan bello que nos ha acogido a tantos y en el que hemos crecido, descubierto y explorado tantas cosas, cerrará las puertas con un taller y una fiesta de despedida.

Sesiones Intimas Yoga con Cris taller intensivo workshop

Creedme. Es especialmente desafiante tomar estos pasos cuando en cada clase y en cada taller hay tanta belleza y entrega. Tanto los que venís a diario como los que formáis parte de lo creado de manera más esporádica tenéis un lugar muy preciado en mi historia y os agradezco infinitamente por ello.

Cierro esta etapa que hemos compartido durante los últimos cinco años con ilusión y ganas sabiendo seguro que esto no es un adiós, sino una puerta abierta a nuevas formas de compartir.

Con la convicción de que para crear algo nuevo es necesario cerrar puertas y andar nuevos caminos, es preciso darme unos meses para sentir cómo quiero desarrollar mi proyecto personal y profesional para poder dar lo mejor de mi.

Así que a finales de Junio me tomaré unos meses de auto retiro y de concentración fuera de Madrid desde donde estaré dedicada a la creación de lo nuevo.

Ha sido gracias a vosotros que he llegado hasta aquí, y lo que vendrá a continuación será para vosotros también. Espero ir dando más detalles a medida que se vaya formando.

En el mes de Junio nos seguimos viendo cada día en el Parque del Retiro donde seguiré dando clase hasta el día 23. Ahí donde empecé las clases hace ya años será el mismo lugar donde acabaré esta temporada.

El sábado 10 de Junio seyoga con cris parque retiro clasesrá el día de celebrar todo esto. Hay un taller intensivo en el que exploraremos el arte de las transiciones fluidas en la práctica de yoga y las posturas invertidas y equilibrios sobre manos. Lo asombroso y mágico es que, una vez más, en solo dos días el taller se ha llenado y hay lista de espera.
Tras eso, a las 13.30h abriremos las puertas y haremos un aperitivo a los que estáis todos invitados. Traed algo para picar, para beber, una canción para compartir, un poema, un lo que sea que queráis regalaros entre todos para celebrar esta transición.

De momento, os doy las gracias por haberme acompañado en estos últimos años, por haberme dicho que sí a las propuestas más atrevidas, por haberos abierto del modo que lo hacéis, inspirándome cada día y confirmando que un mundo así de bello es posible con gente como vosotros. Sigamos haciéndolo.

Cris!

Sesiones Intimas Junio

Sábado 10 de Junio

10:00 a 13:30

Esta es sin duda una edición muy especial.

Con los nuevos retos y las nuevas apuestas que van tomando forma, no se me ocurre otra manera de celebrar esta etapa que con una práctica que nos haga expresar la libertad, las transiciones, los cambios, la fortaleza que hay en crear y sostenernos con nuestras propias manos.

En esta sesión, recordaremos lo que supone saltar, confiar, dejar que los pies pierdan contacto con la tierra y alzar el vuelo.

Por apostar. Por atreverse a crear lo que soñamos. Por validar nuestra intuición y sentir. Por la creación de la confianza y la inmersión profunda en el instante presente.

En esta edición de las Sesiones Intimas, nos adentraremos en la anatomía y psicología de las posturas invertidas, de los equilibrios sobre manos y de las transiciones.

Lo haremos a solas y en equipo re-descubriendo así el poder del grupo y de aquellos que nos apoyan. 

Tras la práctica celebraremos el cierre de La Sala, al que estáis todos invitados.

 

¿Qué veremos?

A nivel teórico:

  • Anatomía del hombro
  • El enraizamiento
  • El uso del cuerpo en toda su expresión con el objetivo de mantenernos en el aire.
  • Espacios de reflexión

A nivel práctico:

  • La propia experiencia
  • Técnicas y dinámicas que nos hacen llevar a la práctica la teoría
  • Ejercicios de activación y de construcción de la realidad de los equilibrios sobre manos.
  • La adaptación de la práctica a todos los niveles o intensidades deseadas.
  • Vinyasa Yoga, Yin Yoga y Meditación.

 

Cuándo

Sábado 10 de Junio de 10:00 a 13:30

Dónde

Calle Arenal 9

Las plazas son limitadas.

Alumnos Regulares: 35€

No Alumnos: 40€

Para reservar escríbeme aquí.

 

Sesiones Intimas

SABADO 20 MAYO

10:00 – 13:30. La Sala. 

Introducción

Cuando la práctica de yoga empieza a extenderse y popularizarse es necesario preguntarse si todo lo que hacemos es Yoga, si lo que practicamos es realmente beneficioso o si bajo el nombre de algo calificado como positivo nos estamos haciendo bien o dañando.

Cristina Aramburo

Y si supiéramos bien qué ocurre en realidad cuando practicamos “yoga“. Y si entendiéramos en realidad que las posturas son solo la punta del iceberg y el efecto de lo que hacemos mientras nos movemos en las asanas depende más de todo lo que somos que de la postura en si. Qué pasa con la respiración y las técnicas de pranayama cuando practicamos. ¿Es todo necesario y positivo o se están enseñando técnicas de manera incorrecta para la vida y el cuerpo occidental?

Entender que nuestra forma de vivir y nuestra forma de practicar están tan íntimamente ligadas que o ponemos atención y redefinimos lo que es “salud” o perdemos el poder que la práctica real ofrece.

El sábado 20 de Mayo, una inmersión teórico-práctica para entender la conexión de la práctica con lo más sutil: sistema nervioso, sistema digestivo, lo que comemos y deseamos, el sistema hormonal y emocional…

Tres horas y media para explorar, redefinir y entender de lo que va todo esto.

¿Qué veremos?

A nivel teórico

  • Qué es salud
  • Cómo observar o reconocer lo que estamos causando en nuestra práctica.
  • A qué prestar atención para saber si practicamos de forma adecuada o nos estamos perdiendo en ejercicios sin sentido.
  • Cuál es la relación entre nuestra forma de ser, de vivir y de practicar.
  • Qué sistemas se ven más rápidamente afectados en la práctica de Yoga y como beneficiarlos. (Sistema nervioso, hormonal, emocional, respiratorio…)
  • Los efectos del pranayama (técnicas de respiración) y de la meditación en el ser humano.

A nivel práctico

  • Integrar todo lo explicado, cuestionado y discutido anteriormente en la práctica física.
  • Práctica de Vinyasa Yoga apta para todos los niveles o intensidades de práctica.
  • Meditación.
  • Pranayama.

Precio:

35€ alumnos regulares.

40€ no alumnos

Plazas Limitadas.

Para Reservar plaza contactadme en 691.432.879 o yogaconcris@gmail.com

Yoga y elasticidad

Hay ciertas cosas que nos atraen irremediablemente y a casi todos por igual. Las llamas de un fuego, el movimiento del agua, la forma de los árboles, las nubes, el caminar de una pantera… Hay formas hipnóticas para la mirada humana que atrapan nuestra atención y que de manera instintiva buscamos cuando necesitamos descansar.

Los peces en movimiento (de ahí que su presencia en palacios y templos), ver la arena caer (las dunas en el desierto o cuando la dejamos correr entre los dedos cada vez que nos tumbamos en la playa), ciertas personas al bailar y moverse (bailarines o no, hay personas que pasarías mirando moverse durante horas).

¿Qué tienen en común todas estas cosas? la ondulación, la fluidez, la suavidad, la naturalidad. La no rigidez. La flexibilidad. El permiso para moverse de la manera más espontánea y eficiente posible.

Todo este movimiento que nos atrae es instintivo, sentido y expresado. No preparado. No cohibido.  No coartado. Todo este movimiento simplemente ES.

Los cachorros y bebés se mueven así, son elásticos por naturaleza igual que las plantas al brotar. Poco a poco vamos creciendo, tomando fuerza y en los últimos días es común que las articulaciones se endurezcan, perdemos elasticidad y fluidez y los tejidos parece que se van soldando haciendo que el movimiento se haga más difícil.

Es común al ser vivo que esto ocurra, lo que no es común al resto de especies y a lo que hay que prestar atención es por qué aún siendo jóvenes hay cuerpos tan rígidos y endurecidos en nuestras sociedades occidentales.

Cada vez son más las personas que atraídas por esa flexibilidad que sin darnos cuenta nos inspira juventud y salud se acercan a la práctica de yoga. Igual que hablaba aquí del choque de expectativas, ocurre algo parecido en cuanto a la elasticidad y flexibilidad del cuerpo.

Pero, preguntémonos algo:

  • ¿por qué perdemos esta elasticidad?
  • ¿por qué la queremos de vuelta?
  • ¿cuánta elasticidad queremos?
  • ¿es necesario llegar a realizar ciertas posturas de la práctica de yoga?
  • ¿podemos hacerlo todos?
  • ¿para qué queremos hacerlo?
  • ¿cómo volver a conseguir movilidad?

Antes de seguir, definamos:

Elasticidad: es una propiedad general de los cuerpos sólidos en virtud de la cual recobran más o menos completamente su forma tan pronto como cesa la acción de fuerza que las deforma.

Atención.

Cuando hablamos de elasticidad hablamos en realidad de la capacidad de volver a la forma original, de recobrar el espacio funcional, no dilatado.

Es natural al cuerpo humano. Todos los tejidos, músculos, vísceras, ligamentos, arterias, paredes celulares… todo lo que nos conforma es elástico ya que necesita adaptarse y moldearse a los movimientos vitales. Respirar, latir, tragar, digerir, gestar, parir… La elasticidad es propiedad de los cuerpos sólidos ya que si todo esto fuera rígido, nos romperíamos. Así, lo que se dobla, no se rompe.


  • ¿por qué perdemos elasticidad?

En nuestra sociedad hemos perdido movimientos básicos como el de sentarnos en el suelo, agacharnos o ponernos de cuclillas, separar las piernas, doblarnos hacia delante o extender la espalda. El cuerpo humano está formado por 360 articulaciones que permiten movimiento entre ellas lo que significa que el cuerpo humano tiene inmensa posibilidad de movimientos. Aún así, la mayoría de la sociedad pasa cientos de horas sentados (trabajando, estudiando, conduciendo) o de pie en ciertos trabajos, haciendo colas, en transportes públicos. Lo que no se usa, muere y así, si no volvemos a utilizar todas estas articulaciones y las capacidades que el cuerpo humano nos ofrece, las perdemos. El cuerpo tiene un sistema de memoria que nos facilita lo que más repetimos. Así, el cuerpo, (músculos, fascias y ligamentos) “memoriza” los patrones físicos que desarrollamos, coge la forma y nos permite adoptarla mucho más rápidamente cuando la necesitamos. Si pasamos muchas horas sentados, adquirimos esa forma. Si encorvamos la espalda, adquirimos esa forma…Tobillos, rodillas y caderas son las más afectadas en la pérdida de movilidad y son los cimientos sobre los que construimos el resto de nuestra postura


  • ¿por qué la queremos de vuelta?

Bueno, es como decir que tenemos diez dedos en las manos pero solo vamos a utilizar uno. No tiene sentido.

Los patrones que estamos adoptando no son naturales y tienen efectos importantísimos en la salud.  Pasamos muchas horas comprimiendo el abdomen y las vísceras a causa de la postura, la tensión y el estrés crónico. Cada vez es más común encontrarse con personas que no pueden respirar profundamente, relajar el abdomen o estirar la espalda. Es considerado normal que nos duela la espalda o el cuello o la cabeza y no vemos relación entre todos estos síntomas. Pero los músculos y tejidos que pasan horas en tensión y contracción no reciben la misma cantidad de flujo sanguíneo que aporta nutrientes y oxígeno. Imagina que vivieras en una habitación que no airearas nunca. El cuerpo es lo mismo. Necesita abrirse, airearse, moverse. El cuerpo está pensado para ser movido en todas las direcciones y lo estamos perdiendo.

Mantener las articulaciones sanas hará que sean útiles y esto implica mantenerlas móviles.

Para que una articulación esté sana necesita que haya flujo de sangre, oxígeno y nutrientes que lubriquen todos los tejidos que la conforman. Y para que esto ocurra, necesita moverse, igual que el agua de un río. Si no, se estancan.


  • ¿cuánta elasticidad queremos?

He aquí el debate. Como explico brevemente en la pregunta anterior, queremos tanta elasticidad como nos sea posible para mantener este cuerpo y todos sus engranajes en su óptimo funcionamiento el mayor tiempo posible.

Ya que nos acostumbramos a lo que hacemos y tenemos la creencia de que el cuerpo se va deteriorando y no pasa nada, hemos adoptado como realidad normalizada que el cuerpo duele.

A causa de esto entre otras cosas hemos perdido muchísima sensibilidad no solo a lo más obvio como músculos y piel sino también a la percepción de las vísceras, del sistema nervioso, del sistema cardíaco y respiratorio y hasta del sistema endocrino.

El movimiento nos aporta información propioceptiva y permite que cultivemos sensibilidad a lo que normalmente no atendemos.

La relación de estas ideas con la práctica de yoga las desarrollaré en otro texto porque son fascinantes. Pero nos quitarían mucho tiempo ahora.

Resumiendo, queremos mantener el cuerpo sano (lo que implica que podamos percibir su estado) y queremos tanta elasticidad como necesitemos.
Para algunas personas será poder agacharse a coger y jugar con sus hijos o nietos, para otros escalar montañas, para otros correr, para otros poder mantenernos en postura de meditación y escucha. El cuerpo no tiene que doler ni molestar. El cuerpo nos habla constantemente, es precios que escuchemos.


  • ¿es necesario llegar a realizar ciertas posturas de la práctica de yoga?

Hay que recordar de dónde viene esta práctica. Hay personas que nos dedicamos a ello. Que nuestra intención es ponernos a la escucha y al servicio de este sistema cuerpo mente y que pasamos horas y horas y horas estudiando, escuchando, practicando y observando lo que ocurre como si fuera un laboratorio. No todo el mundo tiene que hacerlo. Cada uno lleva la práctica hasta donde quiere.

¿qué es lo que nos incita a llegar a esas posturas? ¿para qué lo hacemos? ¿por qué lo hacemos? Sin duda, no es tan importante la postura si no quienes somos cuando estamos en ella.

Para mi, y lo repito mucho en clase, la postura es un escenario más en el que observar este paisaje cuerpo-mente y aprender a respirar en él.

Desde luego, poder hacer según que posturas de yoga no nos hará ni mejores personas, ni mejores yoguis. Hay millones de gimnastas y contorsionistas que pueden hacer sin dificultad todas estas posturas, pero su intención tras la postura es radicalmente distinta. Hay miles de maestros que no pueden mover el cuerpo en ciertas posturas pero su sabiduría y percepción de lo sutil es mucho más amplia.

Parte de la postura está ahí para estimular ciertos sistemas, quitar presión de algunos lados, limpiar y depurar órganos… y parte de algunas posturas están ahí como fruto de la exploración y el permitirse ir más allá de lo conocido.

Es necesario que la postura nos sirva de inspiración y que en el proceso de desapego a la postura, al fruto, a lo visible y preciado y en el camino al encuentro con uno mismo y nuestra realidad constantemente cambiante podamos aprender muchas cosas sobre nosotros mismos.

Crear espacio de conocimiento, cultivar sensibilidad, la apertura mental y emocional que se desgrana de observar que lo que creíamos imposible, ocurre antes o después, la aceptación de que el cuerpo cambia y hay posturas que antes nos salían y que luego dejan de ocurrir, entender que todo esto es pasajero.

Las posturas que nos remueven, que nos cuestan, nos permiten la posibilidad de preguntarnos qué es lo que está ocurriendo en nuestro espacio, nos dan otra visión de nosotros mismos.

Este viaje es con uno mismo y es una invitación a volver al asombro por lo que somos. Que volvamos a la humildad que nos permite celebrar lo ajeno tanto como lo propio y desprendernos de cualquier competitividad.

 

 

 

 

Yin Yoga, una práctica para estas fechas.

El invierno es la estación Yin por excelencia. La naturaleza se recoge, los días se acortan, la luz es tenue, los árboles pierden sus hojas, algunos animales se refugian hasta que los rayos de la primavera empiecen a calentar de nuevo la tierra. Todo es una llamada a la introspección, a la revisión y escucha.

Sin embargo en nuestra sociedad estas fechas están marcadas por los excesos. Es en este tiempo en el que más carga de trabajo tenemos (en el hemisferio norte al menos). Las fiestas de Navidad y Fin de Año vienen acompañadas de grandes comilonas y cantidades mucho mayores de las que necesitamos y de las que podemos digerir con tranquilidad. Los anuncios, las compras, las luces, las aglomeraciones y la alta estimulación en el día a día puede sin duda hacernos desgastar rápidamente.

Cada vez son más los estudios que apoyan que las prácticas de Meditación y de Yin Yoga favorecen la gestión del estrés, la conexión con las propias emociones y el foco en el presente lo que ayuda a la reducción de la ansiedad, la preocupación, la culpa y la tristeza entre otras emociones y sensaciones relacionadas con vivir enfocados en el pasado o en el futuro y que suelen ser características de nuestra sociedad occidental.

En este post os invito a que os toméis unos minutos en un espacio tranquilo en vuestra casa. Que os quedéis en silencio tan solo un rato y prestéis atención a lo que pasamos por alto tan a menudo. Nuestro propio ritmo. El ritmo de la respiración, el ritmo del corazón.

Hacedlo como más os guste. Haced de esta práctica un ritual. Podéis colocar luces indirectas, suaves, algo de música si os sienta bien o puro silencio de manera que no os distraigáis con lo que suena. Poneros cómodos. Haceros con mantas y bultos sobre los que os podáis apoyar y sentiros respaldados.

RECORDAD: el cuerpo manda. No lo forcéis en ningún momento. Mantener las posturas por varios minutos es suficiente. No queremos estrenar ningún músculo o fibra. Es preferible relajarse y darse cuenta de que el cuerpo se suelta poco a poco.

Concentraros en respirar lento y suave visualizando que el cuerpo se deshace.


 1. Empieza sentada. Flexiona la pierna izquierda y coloca el tobillo sobre tu rodilla derecha como si dibujaras un número cuatro con las piernas. Date cuenta que el talón del pie izquierdo sobresale por encima y hacia el exterior de de la pierna derecha. Esto es importante para que no sea el tobillo el que estemos estirando y forzando, si no la cadera.

Una vez tengas esto, flexiona también la pierna derecha de manera que te vayas acercando a la postura que ves en la fotografía. Puedes acercar más o menos el pie derecho a los glúteos y mantén las manos apoyadas atrás para respaldar la postura. Dependiendo de tu elasticidad podrás acercarte más o menos a las piernas. Sea como sea, intenta estirar la espalda todo lo que puedas y pensar en longitud en cada una de las vértebras más que en acercarte a las piernas.

Importante: No dejes que las caderas se levanten del suelo. Por le contrario piensa en que los glúteos pesan mucho sobre tu esterilla y que puede alargarte y estirarte desde ellos.

TIEMPO Y RESPIRACIÓN: Quédate aquí unos 3 minutos. Respira muy lento imaginando que en cada inhalación las caderas se hinchan, y en cada exhalación todo el cuerpo se relaja. Puedes mecerte de lado a lado masacrando bien la parte de atrás de las caderas.


2. Antes de cambiar de pierna, vuelve a estirar la pierna derecha y deja caer el pie izquierdo hacia el costado derecho hasta que consigas la postura de la fotografía.

Aquí, deja que todo tu costado derecho, se arquee, y se estire. Como si fuera una hamaca tendida al sol. Manteniendo el brazo derecho estirado por completo imagina que tus costillas en el costado derecho se acercan cada vez más al suelo. Visualiza que desde tu axila derecha hasta los dedos de tu pie derecho cada vez hay más espacio y más longitud. Como si crecieras.

TIEMPO Y RESPIRACIÓN: Quédate aquí por 1 minuto o 2 como mucho. Lleva todo el aire a las costillas en el costado derecho de tu cuerpo. Infla tanto como puedas en la inhalación. En la exhalación relaja todo el cuerpo y deja que escoltado de tu cuerpo se arquee aún más.

Al acabar vuelve a sentarte y repite ambos ejercicios en la otra pierna.


3. Gomukhasana en las piernas. Siéntate de nuevo con la pierna derecha extendida. Esta vez, cruza la pierna izquierda por encima de la derecha de manera que el talón de tu pie izquierdo quede pegado a tu cadera derecha y ambas rodillas estén alineadas una encima de otra. Date cuenta de que la planta del pie izquierdo está mirando hacia detrás, NO apoyada en el suelo!

Sólo si estás cómoda en esta postura flexiona también la pierna de abajo haciendo que ambos glúteos queden sobre el suelo. Si flexionar ambas rodillas es demasiado intenso para tus caderas, no lo hagas. Mantén sólo la pierna de arriba flexionada. Piensa de nuevo en que las caderas son el ancla de la postura que que quieres dejarlas pesar todo lo posible. Cuando hay mucha tensión en esta zona solemos, inconscientemente contraer los músculos alrededor de esta zona. Piensa en relajar todo lo que puedas los glúteos, los costados de las caderas y las ingles. Deja que las piernas pesen.

Con las manos puedes tasajear la zona que sientas más rígida o colocarlos en la postura que quieras. En la fotografía he cruzado un brazo sobre otro para abrir también la parte posterior de la espalda pero es opcional.

Cuando haya pasado al menos un minuto y/o te sientas a gusto en este lugar intenta inclinarte hacia delante sobre las piernas y dejar que el peso de tu cuerpo haga el trabajo. De nuevo. Intenta estar lo más relajada posible sin que las caderas se levanten del suelo. De esta forma favorecerás el espacio en la parte posterior de las caderas relajando también la parte baja de la espina dorsal.

TIEMPO Y RESPIRACIÓN: Quédate aquí por 4 o 5 minutos. Respira lento y suave. Inhala mandando todo el aire hacia las caderas imaginando que se inflan. Exhala dejando que se relajen y pesen. Si la postura te molesta mucho puedes sentarte sobre unas mantas o colocar las mantas entre el abdomen y las piernas de manera que cuando te inclines hacia adelante puedas sentir apoyo. Relaja los hombros y el cuello haciendo círculos con ellos.

Repite en el otro costado.


4. Badha Konasana Tras salir de la postura anterior estira las piernas sentada y agitalas o mécelas un rato de lado a lado. Apunta con los dedos de los pies hacia la pared delante de ti, y hacia ti durante unos segundo para activar estirar los músculos anteriores y posteriores de las piernas.

Una vez hecho esto coloca las plantas de los pies juntas con las rodillas apuntando hacia los costado. Si las rodillas no tocan el suelo o la postura te molesta demasiado siéntate con las piernas cruzadas “a lo indio” con un pie delante del otro y/o sobre un bloque o mantas.

Quédate unos segundos con las manos en las plantas de los pies o en los tobillos. Empuja ligeramente el suelo o las mantas con las caderas y estira bien la espalda. Piensa en que quieres alargar tanto la espina dorsal que realmente crezcas un par de centímetros. Mantente por un minuto en esta postura y cuando estés cómoda prueba a inclinarte hacia adelante como ves en la fotografía. Hazlo en las exhalaciones y por 4 o 5 veces.

Después, permanece inclinado hacia adelante por 5 minutos contando las respiraciones y haciendo esto lo más lento posible. Si tenías las piernas cruzadas, quédate aquí por dos minutos y medio luego cambia el cruce de piernas.

TIEMPO Y RESPIRACIÓN: 5 minutos es suficiente. La mitad en cada lado si tienes las piernas cruzadas. Sigue dirigiendo la inhalación hacia las caderas y las ingles, dejando que el abdomen se infle suavemente y relajando todo lo que puedas el cuerpo en las exhalaciones. No tienes que inclinarte por completo hacia adelante si el cuerpo no te lo permite todavía. El cuerpo Manda aquí, así que dale la responsabilidad y tú ocúpate solo de hacer espacio para cada respiración y relajarte en cada exhalación. Con el paso del tiempo el cuerpo se irá abriendo y soltando.


5. Paschimottanasana. Para acabar, estira las piernas y mantenlas relajadas. Puedes mantenerlas ligeramente flexionadas y algo separadas si eso te ayuda. La intención aquí es estirar y alargar toda la parte posterior del cuerpo desde la nuca hasta las plantas de los pies mientras recogemos la parte frontal del cuerpo.

Suele ser de gran ayuda colocar mantas o bultos entre los muslos y el abdomen de manera que puedas apoyarte en ellos si esta postura es complicada para ti. Intenta dejarte caer y volver a mantener la atención en las exhalaciones mientras te hundes cada vez más.

TIEMPO Y RESPIRACIÓN: Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. Intenta al menos quedarte por 4 minutos y no más de diez. Sea lo que sea que ocurra a nivel físico, mental o emocional en esta postura, no te asustes. Mantén la calma y sostén una respiración larga y profunda. Exhala por la boca si lo necesitas en algún momento y ve dejando caer el cuerpo cada vez más.

Al acabar, sal de la postura muy lento y tumbare poco a poco boca arriba para Savasana.  Una vez tumbada boca arriba relaja todo el cuerpo y deja que éste descanse y digiera todo lo que acaba de hacer y sentir.

Espero que os guste

¡Feliz práctica!

Cris

Retiro de Enero.

 

 

 

Empieza un nuevo año e inconscientemente parece que nos damos una oportunidad para colocar un lienzo nuevo, un papel en blanco sobre el que empezar a decorar, colorear y proyectar nuevas formas.

 

   Crear espacio para el encuentro con uno mismo,

Cultivar sensibilidad a lo más sutil, a lo que no escuchamos normalmente,

Calmar todo ruido, y percibir la belleza que hay en cada instante.

 


CREER en esa posibilidad nos permite CREAR realidad.


¿Qué haremos? 

Prácticas largas y lentas de manera que podamos saborear cada textura que se teje en nuestro cuerpo físico, mental y emocional. (Vinyasa y Yin Yoga)

Técnicas de respiración (Pranayama) y Meditación para acceder poco a poco a lo más sutil, adentrarnos sin miedo a lo más profundo de cada uno.

Momentos de reflexión y espacios de valoración. En la sociedad en la que vivimos una de las más brutales epidemias es la desconexión con lo propio. Con este cuerpo, con sus sensaciones, con esta mente, con estas formas.  Un retiro así, es un espacio para decir sí a investigar y explorar este paisaje cuerpo-mente en el que habitamos.

Compartir esta experiencia es algo que marca de manera muy positiva tanto en la práctica habitual de cada uno como en nuestro día a día.

Todo empieza a gestarse en lo más profundo de nuestra mente y saberse así, puro potencial, nos brinda un espacio de creación mucho más amplio de lo que nos pensamos.

Alrededores del lugar

Ésta es una invitación a que durante un fin de semana completo nos prestemos atención de manera muy profunda.

No hay nada mejor que regalarse un fin de semana lleno de mimo, naturaleza, horizonte, silencio, y espacios donde recargar toda energía.

Nos encontraremos a una hora de Madrid, en un rincón que nos servirá de refugio en todos los sentidos.

 

 


El lugar

El espacio en el que nos encontraremos está en plena sierra de Madrid, a una hora de la ciudad lo que nos permite poder aprovechar la tarde del viernes al máximo. Es un sitio pensado con muchísimo mimo y cuidado. Toda la comida es vegetariana, local y de cultivo ecológico. ¿qué más se puede pedir? Las habitaciones son cómodas y muy acogedoras de manera que rápidamente os sentiréis como en casa. No tenéis nada más que hacer que dejaros llevar, mimar y cuidar.

El espacio está rodeado de historia y a pocos minutos hay un antiguo castro celta que visitaremos si el tiempo acompaña. Si no es así, no hay que preocuparse porque la finca tiene rincones preciosos y nos dedicaremos 100%  a darnos lo mejor.

Las habitaciones son compartidas entre dos o tres personas y tienen todas las comodidades para garantizar el descanso y el reposo.


PROGRAMA

El programa puede tener ligeras modificaciones. Los que os apuntéis recibiréis información más detallada.

Viernes 20

18:00 – Llegada, recepción y acomodación en las habitaciones.
19:00 – Presentación. Práctica de bienvenida. Explicación y propuesta.
21:00 – Cena
22:00 – Encuentro

Sábado 21

7:00 – Práctica.
9:30 – Desayuno ligero.
10:30 – Reflexión y dinámicas. Pranayama y Meditación.
14:00 – Comida
Tiempo libre
18:00 – Dinámicas y Práctica Yin, Meditación nocturna
21:00 – Cena
22:00 – Encuentro y momento compartido.

Domingo 22

7:30 – Práctica
9:30 – Desayuno
10:30 – Dinámicas y actividades complementarias. Cierre. Pranayama y Meditación.
14:00 – Comida
Despedida


El nivel de la práctica es accesible a todos ya que cada uno de los asistentes trabajará a su medida siendo consciente de lo que necesita y lo que le sienta bien. El autoconocimiento y el deseo de investigar y conocerse en profundidad es el único requisito.

La práctica de Vinyasa Yoga es dinámica y a veces demandante físicamente (de nuevo, accesible siempre para todos)

La práctica de Yin Yoga es sutil, profunda y lenta de manera que podamos acceder a otras fibras más profundas en el cuerpo, tejidos más estáticos, que agradecen la rehidratación y el movimiento lento para recuperar su movilidad.

Con las técnicas de Pranayama (respiración) accedemos a los órganos más internos en el cuerpo. La práctica de Meditación trabaja sobre algo más sutil, la mente, que requiere tal vez mayor atención y esfuerzo que lo más visible y palpable.

Con una buena combinación de todo esto seremos capaces de acceder a todos los niveles y a todos los rincones tanto del cuerpo como de la mente.


Material

Esterilla de yoga

Cojín de meditación si utilizas

Manta si se requiere para cubrirse en las relajaciones.

Libreta y bolígrafo para poder colocar de manera íntima lo que se despierte durante el fin de semana.


Precio y Reservas:

El precio es de 205 € . Esto incluye las dietas y el alojamiento de todo el fin de semana. Las prácticas de yoga, meditación y actividades relacionadas.

Las plazas son limitadas así que se reservarán solo mediante el pago de adelantado de una parte del precio total.

Para más información sobre cómo hacer la reserva rellena el siguiente formulario y me pondré en contacto contigo.

Aquí no hay palmeras ( o sobre la práctica de yoga y meditación.) 1

 

Tanto si alguna vez te has sentado a meditar como si no, es posible que algunas de estas frases te suenen.

 

“A veces medito en casa, pero creo que estoy haciendo algo mal.”

“No puedo parar de pensar. No me relajo.”

“¿cómo sé si lo hago bien? ¿qué tengo que sentir?”

“Yo probé una vez pero me puse tan nervioso que creo que no es para mi. No lo he vuelto a intentar.”

 

Cada vez más gente se mete en clases de yoga y de meditación sin saber qué es necesariamente, en qué consiste ni porqué quiere hacerlo, pero hay una idea extensamente generalizada de que encontraremos calma mental y relajación o haremos esas posturas que tanto vemos hacer en los anuncios y fotos.

Entonces empieza la práctica.

Te sientas en silencio (como en el anuncio ese de bikinis) y tratas de concentrarte en una respiración lenta y suave pero tu respiración va mucho más rápido y el de al lado hace muchísimo ruido al respirar y se te hace eterno y ha pasado solo un minuto y llegan los saludos al sol y cada vez que tienes que hacer chaturanga te desplomas en el suelo como si no hubiera un mañana y llegan las posturas de pie y te tiembla todo y luego hay que mantener el equilibrio y no te agarras al de al lado porque no le conoces tanto todavía y entonces te das cuenta de que aquí no hay palmeras ni playas paradisíacas, que los dedos de los pies están mucho más lejos de lo que pensabas y tienes la intuición de que no te estás moviendo tan dulcemente como imaginabas y te preguntas, ¿dónde están las palmeras del anuncio?

En meditación pasa algo parecido. Nos apuntamos a meditación porque nuestro día a día es estresante, porque no podemos con la vida, porque estamos tristes, porque queremos calma y entonces: empieza la práctica.

y te sientas en aparente silencio y a veces se te guía y se te dice qué pensar, qué imaginar, qué hacer… y la música te relaja porque te transporta y parece que por fin lo tienes, que esto es lo que venías buscando y entonces la música se para y la profesora ya no dice nada, ni te guía, llega el silencio, crudo y en puñados, y la rodilla te empieza a doler y la espalda molesta muchísimo y entonces te planteas como la gente aguanta esto y “¿quién me recomendó que viniera?” y además parece que dentro de tu cabeza hay un ejército de personas cantando, bailando, corriendo de un lado a otro gritando que tienes que hacer esto y aquello y que esta postura es muy incómoda y abres medio ojo y parece que todo el mundo está tan pancho y no puedes parar de pensar que a ver si se acaba ya y te acuerdas de que el objetivo era no pensar en nada y te parece imposible y te das cuenta de todas tus quejas y entonces piensas que tienes que ser más positiva y relajarte, sí, relajarte, eso, y te acuerdas que tú donde te relajas estupendamente es en la playa y de nuevo te das cuenta: aquí, tampoco hay palmeras por ninguna parte.

Redefinamos un par de cosas:

  • El mapa no es el territorio. (Y el mapa que nos han dado es muy confuso.)
stress-meditacion-yoga-con-cris
saturación de información

Muchos abandonan cuando la idea que creían no concuerda con la realidad de su experiencia y es que nos han dado tantas instrucciones e ideas falsas que es normal que nos frustremos. Otros deciden quedarse y abrazar lo que tenga que venir.

El Mapa no es el territorio y entre lo que nos venden y la realidad hay a veces un abismo. La culpa (si es que eso existe) no es de la meditación, ni de la práctica de yoga, ni del profesor/a, ni del estilo de práctica, ni de ti, ni de nada. Lo que ocurre es que hemos malinterpretado y descontextualizado.
Vivimos en un sistema que absorbe cualquier concepto y lo convierte en producto, concretamente, el producto del bienestar. Así,  yoga y meditación se convierten en “medios para conseguir algo”. Se venden yogures y productos de depilación con modelos practicando asanas y todas las cadenas de ropa han sacado una línea de ropa de yoga.

En la sociedad de lo visual donde lo que nos inspira la imagen de la perfección es mucho más valorado que la realidad de la práctica, se nos vende de nuevo la idea de que el Yoga y la Meditación son buenos para nosotros porque hacen que nos sintamos bien. Se anuncian prácticas de meditación con imágenes de modelos que llevan flores en el pelo sentadas en una playa paradisíaca llena de palmeras.

Bueno, pues entre mi cama y mi mesa no veo el horizonte ni la puesta de sol, veo al vecino tender la ropa interior, no tengo una playa con palmeras sino un espacio bastante limitado en el que practicar según que asanas se hace a veces muy complejo pero estimula mi creatividad. Sin embargo, en este espacio, encuentro belleza cada día.

Ya os digo que la meditación y el yoga tienen en realidad mucho menos glamour y mucha más soledad.

  •  El Yoga y la Meditación se hace porque nos sienta bien. La Gran Confusión

Estas prácticas no se hacen para hacernos sentir bien y desde luego no nacieron con esa intención. No me imagino a ningún yogui hace 2.500 años diciendo: “Qué estrés, voy a meditar un poco que luego me sentiré mejor”. No, en origen yoga y meditación eran el método de estudio más sublime y científico conocido en el momento y del que aún hoy se siguen comprobando los beneficios que se derivan de estas prácticas descritos en textos muy antiguos.

La importancia del Yoga y la Meditación recae en que son intrínsecamente medio y objetivo al mismo tiempo. No es una experiencia específica normalmente relacionada con la paz mental, la ausencia de estrés y la calma. Los días en los que en la práctica de meditación la mente va como loca, el cuerpo molesta, no has podido mantener esa postura que antes te salía, siguen siendo práctica de meditación y siguen siendo práctica de yoga.

Dejemos de identificarnos con el resultado y a definir nuestro éxito basado en un ideal y entendamos que al principio, lo único que hay que hacer es practicar.

  • Al cuerpo le sienta bien moverse.

¿te has parado a pensar alguna vez en esto? el cuerpo está hecho de músculos y articulaciones lo que indica que está practica yoga con crispreparado para moverse en muchísimas direcciones y formas. Sin embargo la mayoría de la sociedad pasa una media de 14 horas al día sentados en una postura que no favorece ni la respiración, ni la digestión. Perdemos movilidad básica, las articulaciones parece que estén soldadas y la única forma de acercarnos al movimiento es para agotarnos repitiendo movimientos que a menudo no tienen mucho sentido ni nos ayudan esencialmente.

La práctica de yoga bien hecha devuelve la movilidad a cada una de las articulaciones, trabaja sobre lo profundo del cuerpo, te permite conectar de nuevo con la forma esencial de encontrar energía, la respiración, estimula los órganos internos, el sistema nervioso, digestivo, cardíaco…

Si somos lo suficientemente curiosos con nosotros mismos podemos empezar a cultivar la sensibilidad necesaria para que eso se refleje en nuestro día a día y saquemos la práctica de la esterilla, empecemos a cuestionarnos lo establecido hasta ahora en nuestra vida y entorno y antes o después, la práctica lleva a la meditación.

  • Ejercita tu mente tanto como lo harías con tu cuerpo.

La práctica física de yoga (entre otras cosas) está sentida para cuidar el cuerpo de manera que podamos sentarnos en meditación sin la distracción que puede comportar las molestias físicas. Nos es relativamente fácil trabajar sobre el cuerpo pero trabajar con la mente es algo más complejo sobre todo porque esta nos suele dominar.

pregúntate lo siguiente, ¿qué cosas te sacan de tu zona de confort, que experiencias, que formatos? probablemente, sentarte en silencio y concentrar la mente en un punto interno fijo, en un concepto o simplemente mantener el silencio y observar sea una de esas formas. No estamos acostumbrados a observarnos, a escucharnos, y cuando al consciente se le pide que pare por unos minutos, todo lo contenido en el subconsciente empieza a emerger a la superficie de manera descontrolada. Tomate unos segundo para observar todo eso. No hagas NADA. No interfieras. Ya estás tonificando el “músculo” de la consciencia.

Lo bello del estado de meditación y concentración es que aparece espontáneamente. Lo único que podemos hacer es practicar y practicar.

  •  Llega un momento en el que nos tienen que soltar la mano y hacer el camino en soledad.
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abrir las manos, soltar, rendirse

Aviso, va a llegar un momento en tu práctica en la que nadie te va a poder guiar. Va a llegar un momento en el que te vas a tener que soltar de la mano y empezar a recorrer por tu propio pie. Es entonces cuando la práctica se vuelve casi salvaje, no te asustes.

Creo que la práctica de yoga y meditación es una de las prácticas más solitarias e íntimas que conozco y aunque en nuestra sociedad la soledad vende muy poco, rescato el concepto. Solo tú puedes tener la experiencia de sentirte a ti mismo, solo tú puedes tener consciencia de la calidad de tu respiración y la percepción de ésta, solo tú puedes observar tu diálogo interno, solo tú puedes presenciar tu propia existencia.

Si bien a veces ayuda que nos guíen de nuevo al centro de nosotros mismos, creo que es esencial que recordemos que es trabajo propio el cultivar la sensibilidad suficiente a lo sutil.

La concentración y la escucha detallada a lo que recorre nuestra esencia solo la podemos hacer nosotros mismos.

Asume ese potencial.

No desesperes, por el momento, sigue practicando.

 

Cris!

 

 

De las alturas, de las nuevas pieles y de habitar lo soñado.

Algunos de vosotros ya lo sabéis, pero para los que no, os abro este secreto. Yo de pequeña estaba hecha de mantequilla y algodón de azúcar, contaban las veces que lloraba al día y no eran pocas, soñaba mucho, dormida y despierta, contaba a tres antes de decir algo y luego no hallaba el valor para decirlo así que volvía a contar a tres. Quería ser modelo y bailarina y tener el pelo largo. Sí.

Aprendí a ir en bici pasados los nueve, me daba miedo caerme, hacerme daño, la velocidad, las alturas. Luego vino lo de la tos ferina a los 10 que durante un año o más me hizo quedarme muy quieta; nada de correr o jugar a nada que requiriera esfuerzo físico. Las consecuencias psicológicas siguen en mi memoria física y emocional así que subir montañas o tratar de correr es para mi algo que enhebra miles de frenos.

Siempre que pienso en mi de pequeña, automáticamente recuerdo a mi madre.

Mi madre ha sido siempre una mujer valiente y emprendedora. Ella de pequeña jugaba a cazar serpientes. Le gustaba la velocidad, el riesgo. Si había dos opciones de camino, escogía siempre el desconocido. Ha sido fuerte, en todos los sentidos. No la recuerdo quejarse. La recuerdo alocada, divertida y atenta.

Nos ha enseñado a viajar, a recorrer el mundo, a investigar, a cuestionarnos cosas, a ir contracorriente si eso es lo que creíamos y a apostar por lo que queremos.

“Puedes hacer lo que quieras mientras puedas sostenerlo y hacerte cargo.”

Así que a los 6 le pregunté si podía tener como mascota unos gusanos de seda. No sé por qué eso estaba de moda. No requerían demasiado cuidado, solo una caja de zapatos con agujeros y esperar a que se hicieran mariposas.

La conversación, algo así. -Mamá, puedo tener gusanos de seda? -Claro, si sabes darles de comer y donde conseguir su comida. -Por supuesto, les daré lechuga. -No, comen morera que crece en un árbol muy fácil de escalar. – Vale.

Así que conseguí los gusanos  y una tarde fuimos a por hojas de morera, mi madre y yo y todos mis miedos que no tardaron en unirse.

Nos plantamos frente a uno de los árboles, creo que subí un metro y medio y ahí estaban, todos mis monstruos y mis temores. Me paralicé porque a mi el miedo siempre me hace hacer eso. Paralizarme.

No recuerdo mucho más que bajar del árbol sin hojas y consiguiéndolas en algún otro lado.

Habrán pasado más de 20 años. Sigo llevando todo eso conmigo. Tantas veces sigo siendo esa niña que se sube a la morera y se queda petrificada. Las morenas ahora tienen otras formas, otros colores y alturas. Sigo siendo esa niña que a veces tiene que contar a tres antes de decir algo.

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Crystal Crag, Mammoth.

De piel para dentro, me siento tantas veces hecha de mantequilla y algodón de azúcar. Lo asombroso y lo que hace un tiempo estoy intentando encajar es que de piel para afuera, lo que los demás perciben es fuerza, potencia y valentía.

Sé que hay gente que como yo pasa por cosas parecidas. Y sé que hay otra gente que siempre ha estado al otro lado de mis miedos. Y ahora, aquí estoy, permitiéndome ser esa mujer que también reconozco, porque la he tenido delante cuando era pequeña, porque la he soñado para mi y he empezado a habitarla.

Sigo llevando de la mano a esa niña para mostrarle lo amplio que es el mundo, porque sigo tratando de escoger la belleza en cada cosa aunque no siempre lo consiga, porque estoy intentando deshojarme de todo aquello que me encierra y encripta, porque sigo muy atenta a todo lo que eso genera, porque sigo queriendo escuchar todas las que soy y dar un paso más.

Hace unos días escalé un pico, da igual los metros que tuviera, era muy alto. En la cima el viento te arrastraba. A los lados, solo precipicios. Escalé con manos y pies. Mi madre y las moreras estaban presentes. El miedo también. La decisión de seguir adelante, también. El asombro por la belleza alrededor, también. La confianza en mis pies, en mis piernas, en mis pasos, en las personas que me acompañaban, también.

En todo eso, estos recordatorios.

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Vas a tener que ensuciarte las manos

“Para abrirte, para dejar que la vida te despliegue, vas a tener que hacer las cosas de manera diferente. Vas a tener que ensuciarte las manos, vas a tener que dejar que el miedo haga lo que quiera hacer y observarle hacerlo. Vas a verte sangrar y dejar que la sangre sane las heridas. Vas a seguir viendo todo ocurrir sin ponerle un freno, vas a permitirte ser permeable a todo y dejar que todo ocurra y que todo pase por ti. Vas a convertirte en corriente y danzar con todo.

Vas a seguir compartiendo espacios con todas las que eres y unirte a la fiesta con ellas. Vas a tener que dejar de pensar tanto. Vas a simplemente hacerlo y despreocuparte un poco más. Vas a tener que dejar caer la piel antigua y permitir que lo nuevo florezca. Vas a cerrar los ojos y dejar que todo simplemente ocurra.”

 

 

 

Nueva web, más contenidos, más para compartir.

Tengo esta idea. Nunca acabamos. Sí. Mientras estemos vivos, mientras sigamos despiertos, siempre habrá nuevas formas de hacer, nuevos retos, nuevos movimientos, nuevos aprendizajes.

Si nos permitimos estar abiertos a las opciones que se presentan, si paso a paso decimos que sí, seguimos en constante evolución.

Hace cuatro años abrí este blog. Sois muchos los que lo leéis, los que venís a las clases, los que me comentáis y seguís en contacto y aunque estéis hoy lejos de cuando nos conocimos la primera vez os sigo sintiendo cerca.

Justamente por eso, he querido hacer que este espacio sea un lugar donde devolveros más. Un lugar más cercano aún, más dinámico, un lugar en el que quepa todo lo que sueño, un lugar que pueda hacer realidad todo lo que siento.

Así que os escribo. Damos, juntos un paso más. Estoy creando una nueva web, en la que tendréis acceso a más artículos, reflexiones, encuentros e información.

La gran novedad, y uno de los retos más grandes para mi son las clases on-line que estoy preparando. Siempre he sido vergonzosa y ponerme delante de una cámara es algo que me aterra. Sin embargo siempre digo que hay que ser mayor que nuestras propias excusas y hacerse amiga de los miedos. Así que ahí estoy. Intentando dar lo mejor para que podáis practicar allá donde estéis, cuando queráis.

Os contaré sobre otros proyectos, retiros, intensivos, Desayunos con Yoguis y todas las cosas bonitas que os quiero hacer llegar.

Cuando todo esté más montado, quiero que este sea ungular en el que tengáis vía libre para preguntar, pedir nuevos recursos y lo que necesitéis.

Para que todo esto os llegue, sólo tenéis que hacer una cosa.

Clicar aquí y llegaréis a un enlace en la web donde añadir vuestro nombre, apellido y correo electrónico.

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Es súper importante que acto seguido vayáis a vuestra bandeja de entrada de e-mail y confirméis el proceso, ya que si no, se perderá y no podréis recibir la información cuando todo esto esté listo.

Aunque ya seáis seguidores de este blog, es necesario que rellenéis el formulario si queréis seguir recibiendo la información.

No os preocupéis, como siempre, podréis daros de baja cuando queráis, si la información ya no os interesa.

Esto es totalmente libre, sin embargo, me encantaría que tras estos años sigáis cerca. han sido muchas las anécdotas, los abrazos y los pasos en este camino. Seguirán siendo muchos más.

Gracias por compartir siempre y por estar aquí.

No hay distancia si seguimos en contacto.

Cris!

 

Sesiones Intimas. Posturas Invertidas.

Atreverse.

Plantar las manos y adentrarlas en la tierra.

Aligerar el peso.

Abrirse a la posibilidad.

Darse la oportunidad y entonces,

alzar el vuelo.

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Abandonar los límites, perder los acondicionamientos de los que nos hemos apropiado. Dejar de ser pequeños para ser todo lo que somos.

Sesiones Íntimas es un espacio para adentrarse en cada sensación, explorar la práctica lenta y delicadamente, masticar cada pequeño detalle y saborear cada percepción.

Tres horas y media de práctica donde explorar el silencio, la meditación, el movimiento y la respiración. Tres horas donde dejar caer antiguos preconceptos. Tres horas donde cerrar los ojos y verlo todo.

Meditación, Vinyasa Flow Yoga y Yin Yoga al servicio de lo que queramos explorar:

Una mirada profunda, esta vez, a los balances sobre manos, las posturas invertidas, la fuerza y amplitud en el corazón.

No nos hace falta saber hacer las posturas para empezar a recibir sus beneficios. No nos hace falta saberlo todo. Por suerte, la idea con la que entiendo la práctica de yoga es aquella manera que nos permite colocarnos en un lugar que nos dé la posibilidad de ser una mejor versión de nosotros mismos.

Las posturas invertidas tienen toda esa medicina contenida. Aprovéchala.

 

a qué prestar atención durante las sesiones íntimas:

nuestra mirada: la calidad y la apertura de ésta. La claridad en la percepción y la escucha profunda con la que percibimos la “realidad”. nuestros sistemas de filtración de información. la interpretación de lo sentido.

la escucha: es en la práctica del silencio donde podemos oír lo más sutil y escondido. allá donde no llegamos en el ruido y movimiento vacío diario.

la expresión: somos expresivos y creativos. pero experiencias, miedos y creencias nos han inhibido. en la expresión pura de uno mismo solo hay belleza y humildad. encontrar ese lugar para volver a conectarnos con esa capacidad auténtica. desde ese lugar practicar. el cuerpo como herramienta expresiva. el movimiento auténtico acorde a lo que percibimos.

lo profundo: la suavidad y la delicadeza aparecen con la activación de los tejidos más internos, físicos, emocionales y mentales. La imposición genera fragilidad y rigidez, siendo esto todo lo contrario no sólo a la elasticidad sino también a la fuerza. la práctica se vuelve un espacio abierto a la recepción cuando podemos rendirnos a ella.

ésta es mi forma de entender la práctica, mi manera de hacerla llegar, mi modo de compartirla con quien resuene con esto.

Cris Aramburo

SÁBADO 21 MAYO

de 10,00h a 13,30h
La Sala, Calle Arenal 9 – 28013 Madrid
Precio: 30€
Inscripciones: yogaconcris@gmail.com
Cris: 691432879