Estilos de Yoga

VINYASA YOGA

En Sánscrito, Vinyasa, es un término utilizado para describir una amplia gama de estílos de yoga. En la palabra podemos identificar su raíz, “Nyasa” que significa “colocar” y “Vi”, “de manera especial”. El estilo Vinyasa se caracteriza por su dinamismo y fluidez en los movimientos que están entrelazados a través de la respiración específica Ujjaji.

Mi forma de entender la práctica de yoga tiene que ver con una profunda escucha a todo lo que se despierta en cada respiración. En el arte del movimiento está implícita esa atención. Es ahí donde existe la posibilidad de ir a lo más profundo y percibir lo más sutil y delicado, de un modo tan puro y libre que recordemos nuestra esencia.

Cuando entres en una práctica de Vinyasa Flow puedes esperar dinamismo en el movimiento coordinado con la respiración y fluidez y suavidad en los movimientos una vez se va consiguiendo la tonificación y elasticidad en músculos y tejidos.

Puedes escoger el nivel que más convenga a tu propia práctica y a tu estado actual entendiendo que el objetivo no tiene que ver con lo que se ve a simple vista. Date cuenta de eso. Feliz práctica.


YIN YOGA

El principal objetivo del Yin Yoga es el parar, el dejar ir, el silencio, la calma y la recepción; en definitiva, la rendición.

En contrapunto a los efectos más energizantes y de ritmo rápido de nuestra sociedad o de las prácticas Yang como el Vinyasa Yoga o el 11377158_804297672981909_22303553081002767_nAshtanga Yoga, el Yin Yoga equilibra y propone restaurar los tejidos, alargarlos despacio y profundamente mediante una práctica suave y pausada donde las asanas, principalmente torsiones, posturas sentadas, pronas o supinas, se mantienen durante tiempos prolongados, entre 3 y 10 minutos.

Conseguimos con esto poder acceder de un modo muy profundo y directo a los tejidos menos superficiales y al sistema myofascial reestructurando el cuerpo por completo.

Lo más común en una práctica de Yin Yoga es que no sólo se accede al cuerpo físico sino que conseguimos una claro estado meditativo al entrar en contacto con el cuerpo desde un lugar de no esfuerzo.

Los resultados son mayor elasticidad, hidratación de los tejidos y articulaciones, relajación y suavidad en el cuerpo. Por su ritmo también aporta calma al sistema nervioso y descanso para recuperar y restablecer energía.