Yin Yoga

El principal objetivo del Yin Yoga es el parar, el dejar ir, el silencio, la calma y la recepción; en definitiva, la rendición.

En contrapunto a los efectos más estimulantes y de ritmo rápido como la sociedad en la que vivimos o las prácticas de yoga más Yang como el Ashtanga o el Vinyasa, el Yin Yoga aporta equilibrio equilibra y propone restaurar los tejidos, alargarlos despacio y profundamente mediante una práctica suave y pausada donde las asanas, principalmente torsiones, posturas sentadas, pronas o supinas, se mantienen durante tiempos prolongados, entre 3 y 10 minutos.

Conseguimos con esto poder acceder de un modo muy profundo y directo a los tejidos menos superficiales y al sistema myofascial reestructurando el cuerpo por completo.

Lo más común en una práctica de Yin Yoga es que no sólo se accede al cuerpo físico sino que conseguimos una claro estado meditativo al entrar en contacto con el cuerpo desde un lugar de no esfuerzo.

Los resultados son mayor elasticidad, hidratación de los tejidos y articulaciones, relajación y suavidad en el cuerpo. Por su ritmo también aporta calma al sistema nervioso y descanso para recuperar y restablecer energía